La vida en si misma (esto es de hace casi dos años), pero no se había publicado
Tres años...tres años han pasado desde la ultima vez que escribí y mucho ha cambiado, quizás demasiado.
Estaba en medio del huracán, había perdido hace poco unos privilegios, estaba en plena ayuda psicológica analizando si seguir o no y la perdida del bebe del año 2016 nos tenia con todo casi derrumbado. Pero luchamos; y digo en plural porque si bien fui yo solamente al principio, ella tuvo que poner mucho de su parte. No quería nada, fue muy similar a los inicios en el lejano año 99 y al final se dio cuenta que si lo quería, sino ya se hubiese ido con su mamá. O a vivir sola. O a hacer lo que quisiera pero sin mi. La cuerda triple funcionó. Y ya no somos dos.
Pasaron catorce años y medio de a dos, hasta que un pequeñito se asomo en nuestras vidas. Hablar de sus inicios, de su lucha al nacer y lo que vivimos en la clínica todo el tiempo cuando estuvo en la UCI da para otro capitulo completo y lo escribiré...pero ahora, que ya tiene 1 año y 1 mes, podemos decir que es lo mejor que nos ha pasado en mucho tiempo.
El no vino a solucionar algo quebrado. Gracias a Dios ya estaba solucionado, por eso el llegó. Mi cabeza es otro tema, también para otro capitulo de este blog que no lee nadie y que mas que nada es un poco de mi mente escrita.
Un hijo no viene a solucionar problemas, pero si nos ayuda a ser mas dadivosos, entregar sin esperar nada a cambio, ceder, amar, entregarse aunque no te queden energías. Thiago es eso. Es ese pedacito de nosotros que nos sonríe temprano y nos hace dormir tarde. La tormenta ya pasó, pero hay que vivir el día a dia, un dia a la vez. Como aparece en la Biblia, "nunca se angustien por el día siguiente, porque el día siguiente traerá sus propias preocupaciones".
Y la vida sigue, la vida en si misma nos sorprende y hoy por hoy me esta sorprendiendo una vez mas. Pero no quiero perder lo que se ha logrado por mas que adore las noches, mi trabajo, la música, la radio y la risa. Ser mas especifico para que ¿no?. Debo enfocarme de nuevo, iba bien, y no puedo desviarme por mas que aveces mi cabeza y mi corazón lo haga.
Asi es la vida, la vida en si misma, la que nos sorprende nos levanta sacude y nos vuelve a revivir.
Estaba en medio del huracán, había perdido hace poco unos privilegios, estaba en plena ayuda psicológica analizando si seguir o no y la perdida del bebe del año 2016 nos tenia con todo casi derrumbado. Pero luchamos; y digo en plural porque si bien fui yo solamente al principio, ella tuvo que poner mucho de su parte. No quería nada, fue muy similar a los inicios en el lejano año 99 y al final se dio cuenta que si lo quería, sino ya se hubiese ido con su mamá. O a vivir sola. O a hacer lo que quisiera pero sin mi. La cuerda triple funcionó. Y ya no somos dos.
Pasaron catorce años y medio de a dos, hasta que un pequeñito se asomo en nuestras vidas. Hablar de sus inicios, de su lucha al nacer y lo que vivimos en la clínica todo el tiempo cuando estuvo en la UCI da para otro capitulo completo y lo escribiré...pero ahora, que ya tiene 1 año y 1 mes, podemos decir que es lo mejor que nos ha pasado en mucho tiempo.
El no vino a solucionar algo quebrado. Gracias a Dios ya estaba solucionado, por eso el llegó. Mi cabeza es otro tema, también para otro capitulo de este blog que no lee nadie y que mas que nada es un poco de mi mente escrita.
Un hijo no viene a solucionar problemas, pero si nos ayuda a ser mas dadivosos, entregar sin esperar nada a cambio, ceder, amar, entregarse aunque no te queden energías. Thiago es eso. Es ese pedacito de nosotros que nos sonríe temprano y nos hace dormir tarde. La tormenta ya pasó, pero hay que vivir el día a dia, un dia a la vez. Como aparece en la Biblia, "nunca se angustien por el día siguiente, porque el día siguiente traerá sus propias preocupaciones".
Y la vida sigue, la vida en si misma nos sorprende y hoy por hoy me esta sorprendiendo una vez mas. Pero no quiero perder lo que se ha logrado por mas que adore las noches, mi trabajo, la música, la radio y la risa. Ser mas especifico para que ¿no?. Debo enfocarme de nuevo, iba bien, y no puedo desviarme por mas que aveces mi cabeza y mi corazón lo haga.
Asi es la vida, la vida en si misma, la que nos sorprende nos levanta sacude y nos vuelve a revivir.

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